Uno de los temas más debatidos actualmente en torno a los efectos del cannabis es el riesgo derivado de su uso durante el embarazo. Se sabe que el THC atraviesa la barrera placentaria y también se halla presente en la leche materna. La duda es si esta exposición perinatal puede dañar al feto o alterar el posterior desarrollo normal del niño.

Los estudios con recién nacidos, bebes y niños no muestran defectos en el desarrollo físico o cognitivo relacionados con la exposición prenatal a la marihuana(Lynn Zimmer & John Morgan).
Un estudio hecho en Dinamarca concluye que el uso del cannabis no es un factor de riesgo en el embarazo, pero sí un predictor de un status socioeconómico bajo y de consumo de otras sustancias. La conclusión de Morgan y Zimmer es: “Del mismo modo que es necesario aconsejar a las mujeres que se abstengan de utilizar cualquier droga durante el embarazo, el peso de la actual evidencia científica sugiere que la marihuana no es directamente dañina para el feto humano”.

Pero quizá la investigación más interesante y reveladora es la que se hizo a las mujeres restafaris en Jamaica. Dicha investigación identifica los efectos neuroconductuales en neonatos de la exposición prenatal a la marihuana en la Jamaica rural.
En Jamaica el uso de la marihuana está culturalmente integrado y regulado por normas sociales que rigen la distribución y el consumo e impiden el abuso.
En las comunidades rurales donde se realizó este estudio la marihuana no se contempla sólo desde un punto de vista recreacional, sino que se le añade un valor medicinal y ritual. Los rastafaris, miembros de un grupo político-religioso, le asignan un valor sagrado.

Las mujeres rastafaris de Jamaica, apoyadas en la creencia popular acerca de las virtudes medicinales de la ganja y en la experiencia de parientes y vecinos, las mujeres jamaicanas la utilizan como medio de superar las dificultades inherentes al embarazo y el parto. Por ejemplo, 19 de las fumadoras de marihuana de la muestra de este estudio, manifestaron que les aumentaba el apetito durante el periodo prenatal y/o mejoraban en cuanto a las náuseas del embarazo; 15 contaron que la usaban para aliviar la fatiga y descansar mejor. Todas las madres estaban de acuerdo en que los efectos del cannabis sobre las náuseas y la fatiga eran buenos para ellas y para sus hijos.

En este marco cultural los investigadores compararon un grupo de 24 mujeres consumidoras con uno de 20 que no usaban el cannabis. Como en la mayoría de estudios, no se hallaron diferencias en los datos relativos a talla, peso y madurez neurológica de los recién nacidos atribuibles al cannabis. Pero, sorprendentemente, los hijos de las madres fumadoras obtenían mejores resultados en variables como calidad de alerta, irritabilidad, autorregulación. Eran menos irritables, más espabilados y más estables. La Doctora Dreher lo explicó así: “La creencia habitual es que una madre consumidora habitual de marihuana será menos capaz de desarrollar un ambiente óptimo para ofrecer los cuidados necesarios a un recién nacido, pero en esta área rural de Jamaica donde un elevado consumo de ganja en una mujer es indicativo de un mayor nivel de educación y una independencia económica, parece que estas roots daughters son capaces de crear un entorno postnatal positivo para el desarrollo neonatal.”

El que en nuestro ámbito cultural hayan estudios con resultados contrarios no hace sino reforzar la hipótesis de que la marihuana no interfiere el normal desarrollo del recién nacido. El factor determinante para un buen desarrollo postnatal es proporcionar un entorno protector y afectivo al bebé, y esto no depende de que sustancias haya consumido la madre durante el embarazo, sino de variables como el nivel económico y grado educación.

No se ha demostrado que la marihuana cause grandes defectos de nacimiento. Estudios recientes han demostrado que no origina síndrome alcohólico en el feto, como habían afirmado repetidamente los enemigos del cannabis.
Algunos investigadores piensan que la marihuana puede reducir ligeramente el peso del niño al nacer, lo cual se considera problemático para la salud del recién nacido. Por el contrario, un estudio llegó a la conclusión de que aumenta el peso del bebé. Otros afirman que el consumo habitual de marihuana por parte de la madre puede retrasar ligeramente el desarrollo posterior. De nuevo, las evidencias son contradictorias: un estudio realizado en Jamaica halló tasas de desarrollo acelerado en los niños nacidos de madres consumidoras.

Al fin y al cabo vale la pena dejar cualquier sustancia de la cual tengamos la duda que dañará a nuestro hijo, sin embargo no debemos dejarnos influir solo por estudios hechos a madres drogadictas que generalmente consumen otras drogas aparte de la marihuana. Este estudio en rastafaris muestra lo óptimo que podría entregarnos la marihuana al tener una sociedad que no nos estigmatice y teniendo la convicción de lo que hacemos está bien.

(Fuente: amigosdelcannabis.cl)

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