Desde que se aprobó la ley de regulación del consumo de marihuana en Uruguay hubo 100 consultas para la conformación de clubes cannábicos, dijo a El País la presidenta de la Asociación de Estudios de Cannabis, Laura Blanco.

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Según datos del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca) al 30 de septiembre, en el país hay funcionando 20 clubes de membresía y 5.214 autocultivadores registrados.

Sin embargo, hay muchas más personas que se acercan con la intención de crear un club para la producción del psicotrópico. “Hemos asistido en la asociación a más de 100 personas que han intentado y pedido información para formar un club, y que se hayan transformado como grupo son unos 60 más o menos”, comentó Blanco.

La habilitación es lo último que se consigue, antes hay que hacer una asamblea fundacional, inscribirse en el Ministerio de Educación y Cultura y pedir una inspección. Todos estos trámites implican varios meses de espera, señaló Blanco.

En una primera instancia conformar un club de can-nabis tiene sus costos fijos: $ 11.500 por la certificación notarial del acta fundacional, $ 1.000 por los títulos, $ 1.265 por certificación de actos personales cada diez socios, y $ 2.530 por la inscripción en Impositiva.

Por ley, los clubes pueden tener hasta un máximo de 45 miembros y esta es la explicación por la que “es caro” para los socios formar parte de un club de cannabis, dijo Blanco. Una vez conformado, hay costos fijos como el pago de un alquiler, el sueldo de un jardinero que debe estar en planilla y recibir todos los beneficios de cualquier trabajador.

Entrar en un club cuesta como media unos US$ 400 y las cuotas mensuales son de entre $ 3.000 y $ 4.000. Pero ser socio no asegura poder consumir 40 gramos por mes (tope impuesto por la ley de marihuana). “Llegar a los 40 gramos por mes es un objetivo de largo alcance, no se consigue a los tres meses, y después del año recién se logran 12 entregas mensuales de 40 gramos”, indicó.

Blanco dijo que solo se entra a un club cannábico por “invitación”.

“Cuando queda un lugar vacante ya se estableció un reglamento interno para no discutir sobre a cuál de los socios le toca recomendar al próximo, porque por cada vacante hay 14 que quieren entrar. Hay muchas más personas que quieren entrar a un club que clubes que funcionen. Inmediatamente se llenan”, concluyó.

 

FUENTE: ElPais.com.uy

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